jueves, 24 de enero de 2013

Ergonomía para traductores: trucos básicos

¿Te duelen la espalda y/o las cervicales a menudo? ¿Has oído hablar del túnel carpiano y eres demasiado joven? ¿Tienes pesadillas con la tendinitis? ¿Eres traductor o trabajas muuuuchas horas frente a un ordenador cada día? Si es así, sigue leyendo, porque vamos a comentar cómo prevenir todas esas enfermedades profesionales típicas de los traductores, que por lo general llevamos una vida bastante sedentaria.

Definición del Diccionario de Términos Médicos de la Real Academia de Medicina, por si tenéis suerte y no sabéis qué es.

El pasado 16 de enero, Gabriel Álvarez, fundador y director del gabinete de Ingeniería, Prevención y Formación Avensis Ingenieros S.L. dio una charla gratuita sobre ergonomía en la sede de APTIC (Associació Professional de Traductors i Intèrprets de Catalunya) y he querido hacer un pequeño resumen, así que ¡estirad la espalda, que empezamos!


Uno de los pilares básicos para mejorar nuestra calidad de vida es concienciarnos de lo siguiente: no vale la pena esperar hasta que nos duela para pensar en cómo solucionarlo. La prevención de riesgos laborales no se limita a aquellas profesiones de alto riesgo, véase limpiadores de cristales en alturas o alimentadores de leones, sino que puede aplicarse a todas, incluso a las de estar todo el día frente a un ordenador como la nuestra. Veamos algunos de los truquitos que compartió el ponente:
  • La silla: tiene que permitirnos realizar el 90% de los movimientos sin levantarnos (por ejemplo, coger el celo de un cajón o buscar esa libreta de la estantería de al lado). El respaldo reclinable nos ayuda a efectuar esos movimientos sin forzar la espalda. Los bordes redondeados favorecerán la circulación y evitarán que cuando nos levantemos por fin de la silla en vez de tobillos tengamos tuberías. En cuanto al apoyo lumbar, cabe destacar que no hay un estándar y deberíamos poder regular la altura del respaldo para que acoplara con nuestro cuerpo. No todos somos igual de altos y por eso no todas las sillas se adaptan a todo el mundo.
  • Para regular la altura de la silla, las piernas deben formar un ángulo de 90º. La mesa debería quedar a la altura de los codos. Los pies deben tocar el suelo, si no te llegan, ponlos encima de los apuntes de otros añoso un reposapiés en plano. Si el reposapiés se utiliza para poder cambiar de postura los pies, debe ser inclinado. No es buena esa manía (que yo misma sufro) de poner los pies encima de las patas de la silla.
  • Ojo al abanico de trabajo, es decir, al espacio que puedes abarcar con los brazos extendidos cuando estás sentada. Las mesas en L con forma redondeada (en el interior) nos permiten ampliar nuestro abanico y llegar a más cosas. Deberíamos poder apoyar al menos diez centímetros de muñecas en la mesa, no tener el teclado en el borde. 
    • Yo a este punto añadiría que vale la pena dedicar cinco minutos al día para ordenar nuestra mesa y oficina y despejarlas. Al menos yo trabajo mil veces mejor cuando no tengo tanto trasto a la vista.
    • Hay que tener en cuenta la eficiencia también a la hora de ordenar nuestra mesa y deberíamso dejar bien cerquita de nossotros aquello que utilicemos mucho (algo para apuntar) y algo más lejos lo que no utilicemos tan frecuentemente (véase la crema de manos, por ejemplo).
  • En cuanto a la iluminación, no es recomendable tener delante una ventana (porque no veremos la pantalla) ni detrás (porque nos reflejará). Lo ideal sería combinar la luz natural y la artificial o, de noche, tener dos puntos de luz a ambos lados de forma que no se produzcan sombras.


  • Pero hablemos de la joya de la corona en nuestro trabajo, el ordenador:
    • El portátil es el diablo. No, pero casi, porque no está diseñado para trabajar ocho horas al día, así que debemos intentar utilizarlo solo en períodos cortos (máximo dos horas) o, a diario, trabajar con una pantalla, un ratón y un teclado externos para así respetar los parámetros mínimos de ergonomía. 
      • Un portátil no es ergonómico porque 1) su pantalla nunca queda a la altura de los ojos, 2) no permite apoyar correctamente la muñeca, 3) la almohadilla (touchpad) no permite que la mano se mantenga con la curvatura más idónea, 4) hace que nos encorvemos poco a poco, lo tengamos encima de la mesa o sobre las piernas.
    • La pantalla del ordenador debe estar justo enfrente, nada de situarla a un ladito o el cuello protestará. La parte superior debe estar a la altura de los ojos.
    • Hay que configurar el brillo y el contraste de la pantalla y adecuarlo a nuestras necesidades (no se necesita ver con tanta precisión al mirar Facebook que al hacer una revisión de una traducción).
    • Es importante trabajar con letras de contraste: lo mejor son las letras negras sobre fondo blanco.
  •  Partiendo de que, como traductores, no deberíamos utilizar mucho el ratón, hay ciertos momentos en los que su uso es indispensable (por ejemplo, si debes maquetar una revista entera, como me pasa a mí con Traditori). Así que conviene tener cuidado con los ratones de portátil, cuyo tamaño no se adecúa a la curvatura idónea de la mano. Los mejores serían los más grandes, porque podremos abarcarlos con la meno y los dedos no sobresaldrán.
Dicho esto, ¿qué podemos hacer día a día para evitar todas las molestias derivadas de pasar tantísimas horas sentados? ¡Pues estiramientos y ejercicios muy muy facilitos!


Y no olvidéis beber mucha agua y hacer descansos de al menos diez minutos cada dos horas. Podéis aprovechar para sacar al perro, sacar el lavavajillas, poner vuestra canción favorita y bailar como si no hubiera mañana,... algo que de verdad te permita desconectar, tanto mental como visualmente. Para la prevención todo vale :-)

¿Tienes algún truquito más que quieras compartir?

2 comentarios:

  1. ¡Qué buenas recomendaciones, Mar! Hay que aplicarlas, que sí que duelen las dorsales.

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