domingo, 22 de diciembre de 2013

Lengua de signos española

Otra de las asignaturas básicas del primer curso del ciclo de interpretación de lengua de signos es la de Lengua de signos española. Es obvio que, sin conocer un idioma, no podemos interpretar hacia/desde él, de ahí que sea un módulo en el que hay que ponerse las pilas desde el principio. Sin embargo, no quiero asustar a nadie: en esta clase se empieza de cero. Se parte de la presunción de que ningún alumno tiene conocimientos previos de lengua de signos española.



Como el objetivo principal es lograr el máximo nivel de LSE en el menor tiempo posible (un año solo, en segundo curso ya no existe esta asignatura), mi profesora utilizó un enfoque comunicativo. Esto significa que no se centraba en corregir los errores ni en la gramática, sino que su prioridad era que nos expresáramos espontáneamente en lengua de signos española. Al principio cuesta que los alumnos se suelten con esta metodología, sobre todo porque se sienten inseguros, pero por lo visto luego la curva de aprendizaje es más rápida.

Además de las prácticas de expresión en clase, por ejemplo con exposiciones de noticias, resumen de anuncios televisivos, representación de cuentos, etc., también se trabaja la comprensión. Para ello, veíamos en clase vídeos suyos o de la sección de noticias de la Federación de personas sordas de la Comunitat Valenciana (Fesord) y los íbamos explicando, identificando los signos que no conocíamos, etc. Los vídeos de Fesord son muy útiles para aprender porque además incluyen un texto explicativo de la noticia, así que podemos conocer el contexto antes de verlos y así se entiende todo mejor.

Siendo una clase totalmente práctica, también realizamos muchísimas actividades en grupo, como decidir los detalles para una excursión ficticia al pueblo de una de las alumnas, ponernos de acuerdo sobre las normas del piso alquilado que íbamos a compartir todas (vale, es que «todas» éramos diez como mucho), etc.



A final de curso, cuando nuestro nivel comunicativo en lengua de signos española ya daba para ello, empezamos a hacer exposiciones sobre los distintos aparatos del cuerpo: el digestivo, locomotor, reproductor,... De esta manera íbamos consolidando el vocabulario aprendido durante el curso y además trabajábamos los roles, que eso de «hacer de célula» no es algo que salga bien desde el primer día. Y para ello hay que dejar la vergüenza olvidada y hacer el rol como toca.

Para cada evaluación, nos examinábamos de las destrezas de expresión y comprensión en LSE. La expresión, signando un texto que nos repartían o describiendo una imagen; y la comprensión viendo algún vídeo y respondiendo luego una serie de preguntas. A final de curso, sin embargo, nos encargaron realizar una exposición de media hora sobre el tema que quisiéramos relacionado con la sordera y la cultura Sorda y de ahí nació mi charla sobre el holocausto sordo y el deaf gain, que podéis consultar en este mismo blog y en Youtube (entonces os perderéis el Prezi).

Por último, desde esta asignatura siempre se ha recalcado la importancia que tiene para los futuros intépretes de lengua de signos española relacionarse cuanto antes con personas sordas (signantes, oralistas, jóvenes, mayores,...). Por eso nos tutorizaron a la hora de organizar la Fiesta de la Primavera y nos animaron a participar en un montón de actividades de las asociaciones de personas sordas (donde, entre otras cosas, demostramos que no somos muy expertas en el arte de hacer paellas).

Una vez se ha superado la asignatura de Lengua de signos española, se considera que se tiene un nivel equivalente al de alguien que haya cursado los tres cursos de comunicación en LSE de Fesord, un nivel mínimo requirido, por ejemplo, para participar en actividades de voluntariado. Si, como fue mi caso, alguien comienza el curso habiendo realizado ya alguno de estos cursos de comunicación en LS, no hay nada de que preocuparse. Quizá los primeros días o semanas se repita mucho de lo que ya sabes, pero eso también te permite centrarte en otros aspectos que cuando eres novato te pasan desapercibidos, como la correcta configuración de algunos signos, los famosos «signos especiales» (llamados así porque son típicos de la comunidad Sorda y generalmente no tienen un equivalente claro en lengua oral) o la cantidad de sinónimos que existen también en LS. Al menos yo no hubo un solo día en que saliera de clase sin haber aprendido algo nuevo, así que no hay excusa para no ir por clase.

Y con esto y un bizcocho acabamos la serie de entradas sobre las asignaturas del primer curso del ciclo de interpretación de lengua de signos. ¡Feliz navidad a todos y todas!

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