martes, 26 de noviembre de 2013

Halloween en la asociación Sordos 2000: El túnel del terror

Como cada año desde hace ya quince, la asociación Sordos 2000 Valencia ha organizado un túnel del terror de los que dan miedo, MIEDO. La noche de Halloween y del uno y el dos de noviembre, más de 600 personas acudieron a recorrer ese laberinto. Yo tuve la oportunidad de ir el año pasado y este decidí volver, porque es algo digno de ver y vivir. Juzgad vosotros mismos...


Mirad, por ejemplo, cómo decoran toda la asociación. Todo está pintado y hecho a mano, pensado para que brille en la oscuridad y dé mucho, mucho, miedo. Generalmente, con un año de antelación, la persona encargada de los dibujos empieza a pensar en los diseños y otra plantea el recorrido del año siguiente (¡este incluso había que agacharse para acceder a una sala!). Un equipo de siete personas empieza a trabajar en la decoración ¡en julio! y son ellas las que, cuando llega la hora, junto con algunos colaboradores, asustan a todo el mundo. Esta es la entrada del laberinto:


Aquí podéis ver uno de los dibujos que decoran un lateral de la asociación. Como digo, todo pintadito a mano:


Además, hay gente que se disfraza. Pero no con un disfraz cualquiera, no, con uno muy currado. Y grupal:


Fijaos en que también sale Cosa (la mano). Sí, era una chica vestida toda de negro, con la cabeza cubierta e iba por ahí toqueteando a todo el que se dejara (o no).

martes, 19 de noviembre de 2013

¡Buaaaaa, buaaaaa!: entiende a tu bebé con la lengua de signos

Habéis leído bien: la lengua de signos puede ayudaros a averiguar por qué llora vuestro bebé, sea este sordo o no, mucho antes de que pronuncie sus primeras palabras -y recordad que pueden pasar muchos meses hasta que finalmente llegue ese momento (y, aún así, hablarán con lengua de trapo y no siempre los comprenderéis)-. La explicación es muy sencilla: pueden mover las manos mucho antes de que su aparato fonador esté suficientemente desarrollado como para articular palabras. Igual que balbucean cuando intentan reproducir lo que oyen a su alrededor (o incluso cantan), los bebés también pueden mover las manos y hacer algunos signos básicos.

Enseñar unos signos básicos al bebé te permitirá entender lo que quiera expresar mucho antes de que pueda hablar.



Si a la vez que habláis al bebé hacéis los signos básicos que queréis que aprenda, este irá adquiriéndolos de forma natural y espontánea (como todos los bebés adquieren su lengua materna, sea esta oral o de signos). Según una investigación realizada por el departamento de Psicología de la Universidad de McGill (Canadá), entre los nueve y los doce meses comenzarán a «balbucear» con las manos, imitando los signos que ven en su entorno. Al igual que sucede con las lenguas orales, seguramente hagan falta horas de convivencia para entender perfectamente a la criatura, pero, en cualquier caso, habréis ganado unos meses para comunicaros y conocer al bebé. Entre los 17 y los 22 meses, ya serán capaces de articular unos cincuenta signos y podrán expresar ideas más complejas.

Así, con un año, el bebé podría deciros que el biberón está muy caliente, que quiere dormir o que le duele algo... cuando quizá otro que no ha aprendido signos solo pueda decir hola y adiós, lanzar algún beso o hacer los cinco lobitos. Lo importante con los signos es la constancia y, sobre todo, la paciencia, porque no sabrán responderte desde el principio.

En este artículo del Washington Post citan a una madre que asegura que su hija no solo empezó a signar siendo bebé, sino que con trece meses incluso mostraba sentido del humor, por ejemplo haciendo el signo de «serpiente» cuando tenía que comer espaguetis o signando «baño» cuando su madre vertía los cereales en la leche. La lengua de signos no solo le permitía cubrir necesidades básicas como saber qué quería su hija, sino que, además, gracias a ella podía entender lo que pasaba por su mente.








Es mucho lo que se puede ganar enseñándo a los niños algunos signos y no hay nada que perder. Veamos algunos de los beneficios de enseñar a los bebés lengua de signos:

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Entrevista a Anjara Valle, intérprete a lengua de signos de Isasaweis


La gaditana Anjara Valle Mesa (32) es consultora de formación en la empresa Signo Consultoría y Formación. Pero quizás os suene más bien por ser quien, desde hace cinco meses, signa los famosísimos vídeos de Isasaweis. Gracias a su interpretación, muchas personas sordas han podido aprender trucos para reparar una uña rota o para que no les resbalen las sandalias si llevan medias, a preparar sushi o crema de calabaza e incluso a hacer manualidades como bolas de nieve de cristal.

 -¿Cuándo comenzaste a interesarte por la lengua de signos? 
Te contaré una anécdota: de pequeña me fijaba mucho en las manos de las personas, me embobaba mirando los movimientos, la elegancia, el manejo de estas y me recuerdo imitando aquellos que me llamaban más la atención. Durante mis estudios de Pedagogía, me apunté a un curso de lengua de signos española (LSE) por cuenta propia, siguiendo mi fijación por las manos. Finalicé la carrera y seguí formándome, pero no con ánimo de convertirlo en mi profesión, sino para mi saber personal. Pero, claro, la lengua de signos engancha tanto y es tan enriquecedora que se convirtió en mi profesión y así hasta hoy, y espero que por muchos años más.

 -Supongo que seguiste formándote en lengua de signos después de ese curso inicial que te abrió el apetito...
Soy ILSE, aunque mi formación de manera autodidacta no cesa: constantemente me reciclo, me informo de signos de otras comunidades, amplio mi SSI [sistema internacional de signos], en fin..., sigo “enganchada a ella”. Es muy dinámica y activa, siempre hay algo que aprender, y eso me motiva.

 -¿Eres intérprete oficial?
Sí, y aparte me avalan ocho años de experiencia  en este ámbito. He de ser sincera: he aprendido más al margen de la titulación. He aprendido mucho estando en contacto directo con personas sordas, hipoacúsicas o implantadas, participando en jornadas, en asociaciones, en eventos y arriesgándome a participar aun sin ser ILSE, y eso me ha aportado un extra de formación que recomiendo a todo el mundo. La formación oficial está muy bien, pero de nada sirve si no la alimentas.

 -¿Cómo surgió la colaboración con Isabel Llano (Isasaweis) para signar sus tutoriales en vídeo?
Yo se lo sugerí a ella. Soy fiel seguidora de Isabel desde casi sus principios. La descubrí de manera casual un día, cuando tenía subidos a la red ocho o diez vídeos y me dejó prendada; esa misma noche los vi todos. Es un encanto de mujer y una gran profesional. A raíz de ser seguidora suya, un día, en el mes de octubre, con mucha vergüenza y sin expectativas de que me contestara (pensaba  que no le iba a gustar lo que le contara), le escribí un email contándole mi proposición y, cuál fue mi sorpresa, la aceptó. Me pareció un sueño que por fin se ha hecho realidad y que tan buena acogida está teniendo.




 -¿Cuántos vídeos has signado ya y cuántos prevés que se harán accesibles?
Hay signados más de cincuenta vídeos. Subidos, si la memoria no me falla, cuarenta y ocho, tanto a su web en la categoría de “vídeos signados”, como a su canal “isasaweisSIGNADOS” como al canal de mi empresa Miraloqdigo. Todos los vídeos que ella nos pase y considere que deban ser signados, se signarán. Generalmente no dejamos ni uno atrás, excepto su sección de concursos, que a día de hoy no se está haciendo y tampoco sé si se adaptará. Por lo demás, todos los tutoriales que ella haga y quiera que se signen, se signarán.

 -¿Cuál ha sido la respuesta por parte de la comunidad sorda?
Muy buena, nos han felicitado desde todas las partes de España, cosa que es muy gratificante. Nos consta que los ven y se hacen eco de ellos, así que genial.

martes, 5 de noviembre de 2013

Una de experimentos: un día sorda

Una de las actividades que hemos realizado en la asignatura de Psicosociología de las personas sordas y sordociegas, uno de los módulos del ciclo de interpretación de lengua de signos, ha sido la de hacer la prueba de ser sordos por un día. Este ejercicio lo realizamos a principio de curso, cuando aún no sabíamos tanto sobre la sordera y las personas sordas. Reproduzco aquí parte de mi resumen de la experiencia:

Mi día sordo empezó por la noche, justo antes de irme a dormir. Todo estaba muy tranquilo aunque, al levantarme a mitad noche, me di cuenta de que el hecho de no oír me asustaba. Con todo oscuro y sin oír nada, si hubiera un ladrón en casa, no me habría enterado.



Cuando desperté estaba sola. Mientras desayunaba curioseé por Twitter (y me lamenté de todos los enlaces a vídeos sin subtítulos, porque las «captions» de Youtube no suelen acertar). Cuando fui a salir de casa, vi algo raro en la entrada y, nuevamente, me asusté. Decidí volver atrás y descubrí que mi madre estaba en casa: había llegado mientras yo estaba arreglándome y saludó, pero, al ver que nadie contestaba, pensó ella también que estaba sola en casa. 
Moraleja: para saludar a una persona sorda hace falta asegurarse de que te ve, por ejemplo, tocándole el hombro.

Para ir a la Escuela Oficial de Idiomas utilicé la bici y lo cierto es que circular por el río, completamente en silencio y en un día soleado fue un momento muy placentero. A veces el silencio es deseable. Me cancelaron la clase de árabe, toda una suerte, porque creo que no me hubiera enterado de nada.



En casa hace falta también prestar más atención al entorno de la que estamos acostumbrados a prestar porque mucha información nos llega a través del canal auditivo. Véase: ¿se ha cerrado bien la nevera?, ¿se está saliendo el agua del cazo? Justo ese día preparé cocido en una olla a presión y generalmente la indicación es bajar el fuego cuando pita. El único problema era que yo no oía nada (me puse tapones y cascos encima), así que tenía que levantarme a comprobar cómo iba cada pocos minutos.

Durante la comida puse la tele y la configuré para que mostrara los subtítulos para sordos del teletexto (888). Durante la emisión de Los Simpsons, los subtítulos estaban bien. Sin embargo, para poder enterarme de lo que sucedía debía mirar a la tele y no al plato, pues no tengo un campo visual muy desarrollado (como les sucede a las personas sordas). Una vez empezaron las noticias, se desató el caos. Los subtítulos los preparan con programas de reconocimiento de voz, lo que tiene dos consecuencias: que siempre hay una demora de varios segundos, por lo que a veces en pantalla ves una noticia y lees la información de la noticia anterior, y que, al no hacerlo una persona, hay muchos errores que producen malentendidos esperpénticos. Así pues, deduzco que lo más sencillo para una persona sorda es informarse a través del teletexto, internet o los diarios.

Por otro lado, mi hermano se dedicó durante la comida a reírse de mi situación, diciendo cosas en el volumen necesario para que no lo oyera y girándose de forma que fuera imposible para mí leerle los labios. Imagino que esto le ha pasado a toda persona sorda, al menos durante la infancia, y lo cierto es que resulta pesado e irritante.

Mi intención era probar un rato ir con tapones en clase. Sin embargo, cuando le conté a la profesora de interpretación por qué los llevaba, me animó a que continuara así toda la clase. Solo así sabría qué siente una persona sorda, y tenía razón, porque mi frustración fue aumentando según transcurría el tiempo. En clase me resultó complicadísimo leer los labios, porque es algo que nunca he hecho. Por otro lado, al estar sentados en U, el ángulo no siempre es el adecuado, así que, incluso aunque supiera leer los labios, me habría perdido información. Además, la lengua oral es mucho más rápida, las interrupciones son frecuentes y yo a veces tardaba en darme cuenta de quién estaba hablando en cada momento. 
Moraleja: respetar los turnos de palabra y, si estamos en grupo, levantar la mano para que las personas sordas sepan quién está hablando.

En varias ocasiones mis compañeros se rieron y yo no entendí el motivo. Sonreí para salir del paso, pero lo cierto es que no comprendía nada de nada. Aunque suelo ser muy participativa en clase, ese día no me atreví a hablar mucho porque me daba miedo decir algo y que estuviera fuera de lugar o no tuviera sentido.