domingo, 22 de diciembre de 2013

Lengua de signos española

Otra de las asignaturas básicas del primer curso del ciclo de interpretación de lengua de signos es la de Lengua de signos española. Es obvio que, sin conocer un idioma, no podemos interpretar hacia/desde él, de ahí que sea un módulo en el que hay que ponerse las pilas desde el principio. Sin embargo, no quiero asustar a nadie: en esta clase se empieza de cero. Se parte de la presunción de que ningún alumno tiene conocimientos previos de lengua de signos española.



Como el objetivo principal es lograr el máximo nivel de LSE en el menor tiempo posible (un año solo, en segundo curso ya no existe esta asignatura), mi profesora utilizó un enfoque comunicativo. Esto significa que no se centraba en corregir los errores ni en la gramática, sino que su prioridad era que nos expresáramos espontáneamente en lengua de signos española. Al principio cuesta que los alumnos se suelten con esta metodología, sobre todo porque se sienten inseguros, pero por lo visto luego la curva de aprendizaje es más rápida.

Además de las prácticas de expresión en clase, por ejemplo con exposiciones de noticias, resumen de anuncios televisivos, representación de cuentos, etc., también se trabaja la comprensión. Para ello, veíamos en clase vídeos suyos o de la sección de noticias de la Federación de personas sordas de la Comunitat Valenciana (Fesord) y los íbamos explicando, identificando los signos que no conocíamos, etc. Los vídeos de Fesord son muy útiles para aprender porque además incluyen un texto explicativo de la noticia, así que podemos conocer el contexto antes de verlos y así se entiende todo mejor.

Siendo una clase totalmente práctica, también realizamos muchísimas actividades en grupo, como decidir los detalles para una excursión ficticia al pueblo de una de las alumnas, ponernos de acuerdo sobre las normas del piso alquilado que íbamos a compartir todas (vale, es que «todas» éramos diez como mucho), etc.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Entrevista a Loreto Galán, ILS en el ámbito religioso

Como sabéis, me gusta entrevistar a intérpretes de lengua de signos que voy conociendo, porque creo que es mucho lo que podemos aprender tanto los futuros ILS como la gente que ha aterrizado por casualidad en el blog. A nuestra siguiente invitada, Loreto Galán de la Oliva (30), tuve el placer de conocerla este verano en Bruselas.  Sevillana de nacimiento, actualmente reside en Bélgica, donde trabaja como ILS, entre otros, para el Parlamento Europeo. Pero en la entrevista de hoy nos centraremos en su experiencia en el ámbito religioso, donde cuenta con mucha experiencia.

Loreto, antes de todo, quisiera saber qué hizo que te interesaras por la lengua de signos o la comunidad sorda en un primer momento.
 Contra a lo que todo el mundo espera como respuesta, no tengo familiares sordos ni crecí en un ambiente donde pudiera vivir la lengua de signos de primera mano. No hubo un momento puntal, desde siempre me llamó la atención. Cuando era pequeña recuerdo que, esperando ver los dibujos animados (hablo de los 80, cuando solo teníamos un canal y medio de televisión), había un avance informativo con una gran intérprete de LSE, María José de Aristizábal, con quien luego he tenido el privilegio de trabajar.
A los ocho años, mi familia se trasladó a Inglaterra. Siempre recuerdo mi primer día de colegio, que es el mismo en cualquier parte del mundo, eres “la nueva” y todo el mundo te mira. Yo entendía lo que estaba pasando a mi alrededor, pero no podía comunicarme al 100%, como estaba acostumbrada. Creo que ese momento puntual  me dio mucha empatía para luego elegir y desarrollar mi profesión.
Es cierto que siempre me han gustado los idiomas y he tenido facilidad para aprenderlos –mis lenguas de trabajo son el español, inglés e italiano, LSE y Sistema de Signos Internacional–  y ver la relación entre la lengua y la cultura y cómo estas dan forma a  nuestra sociedad, cómo nos relacionamos, nos expresamos…
Aunque hay mucho más, no quiero aburrir: como somos la suma de lo vivido, aquí tienes es el resultado.

¿Cómo y cuándo empezaste a formarte como intérprete?
Terminé bachillerato en Sevilla y entré a estudiar el Ciclo Formativo de Interpretación y Guía Interpretación en el IES Santa Eulalia, en Mérida (Badajoz) en el año 2003. Es de los ciclos más antiguos de España. Luego me matriculé en Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla. Lo compaginé varios años porque empecé a trabajar como ILSE. Más tarde he participado en cursos bastante variados, no todos necesariamente dirigidos a intérpretes, pero también me han ayudado a mejorar mi profesión.

¿Tuviste algún percance durante tu formación?
Bueno, entonces no lo llamaba percance, pero sí, repetí primero del ciclo. En su día fue una sorpresa, mas bien una decepción, porque era una alumna bastante aplicada y disfrutaba mucho con todo lo que estaba aprendiendo. Ese verano, cuando me dijeron que tenía que repetir curso, me planteé seriamente si quería seguir con la interpretación. Tampoco quería perder el tiempo haciendo algo para lo que no estaba capacitada o que no fuera lo mío. Por suerte, en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia (Alemania) encontré un grupo de personas sordas, estuve hablando con ellos y con sus intérpretes  e incluso interpreté un poco (con mucho apoyo) uno de los eventos. Fue cuando los usuarios –que en el fondo son quienes te eligen– me dieron su validación  y recapacité a conciencia sobre mis capacidades y limitaciones como futura intérprete cuando decidí continuar.
Luego, con el tiempo, entendí la decisión de mis profesores, Jorge Manteca y Miguel Benítez: creo que necesitaba, entre otras cosas, más confianza en mí misma, porque eso también se refleja en los signos, en la interpretación. También hay que tener en cuenta que la lengua de signos es una lengua y pretender aprenderla y aprender a interpretarla en dos años es bastante complicado por no decir imposible; si lo comparas, por ejemplo, con que para interpretar lenguas orales, con la carrera universitaria, se estudia cuatro años como mínimo.

Entonces, con una energía renovada, repetiste primero y acabaste obteniendo el título. ¿Qué te ha ido en el mundo laboral?
Hace ya siete años que soy intérprete titulada. Realicé las prácticas del ciclo en la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas Sordas (FEXAS), en Cáceres, que me dio la oportunidad de hacer todo tipo de servicios. El primer día de prácticas interpreté una conferencia sobre Derecho… ¡No se me va a olvidar en la vida!
Tuve unas tutoras estupendas que luego se convirtieron en mis compañeras, porque al acabar trabajé allí un año completo. Los servicios que se cubren desde una asociación son muy variados y creo que eso me ayudó mucho para coger buena base como intérprete.
En la Asociación Cultural de Personas Sordas de Sevilla también he trabajado, pero muy poco tiempo o para los servicios esporádicos para los que me han llamado. He interpretado en cursos muy variados y fui profesora de LSE en un FPO. Y, por último, en la European Union of the Deaf (EUD), la Unión Europea de Personas Sordas, donde fui la asistente personal del director ejecutivo durante seis meses.

Vemos que en esos siete años has trabajado en varios ámbitos. ¿En cuál te desenvuelves más a  gusto como ILSE?
Aunque ahora trabajo bastante más la participación política/derechos humanos de las personas sordas, creo que el ámbito religioso, católico, es el que más lejos me ha llevado profesionalmente y con el que me siento más cómoda.

Me comentaste que gracias al ámbito religioso habías empezado a trabajar fuera de España. ¿Cómo fuiste consiguiendo experiencia en eventos internacionales?
Estando en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ja, ja, ja. Bueno, como te comentaba hablando de Colonia, fue probando, pasito a pasito, y pidiendo permiso, por favor y gracias, sabiendo que siempre puedes mejorar lo que haces y cómo lo haces. Hablar más de una lengua oral también me ha ayudado, porque en eventos internacionales se habla sobre todo inglés.

¿Llevas la cuenta de en cuántos países has interpretado? Podrías hacernos un resumen...
En breve, como intérprete de lengua de signos (no solo ámbito religioso), he trabajado en muchas partes de España, Italia, Vaticano (es otro país, ¿no? :)) Irlanda, Australia, Bélgica, Noruega, Dinamarca, Eslovaquia, México, EE. UU., Suiza, Brasil… y los que me quedan. No me quedo quieta, ¿verdad?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Aprende lengua de signos

Como siempre, desde Dicho de otra forma os intento motivar para que aprendáis lengua de signos, un idioma precioso que no me canso de aprender. Por eso, al descubrir esta serie de tres capítulos sobre un chico que empieza a aprenderla y acaba bailando en silencio, no he podido dejar de compartirla. Producida por Barret Films y la Federación de Personas Sordas de la Comunidad Valenciana (Fesord) y realizada por ZurdosTV, está compuesta por tres capítulos con sus respectivos glosarios para ir abriendo boca.



Todos los vídeos, que son mudos, están disponibles con subtítulos en castellano, catalán e inglés, así que fijaos bien en configurarlos para entender todo. Aunque desde cada vídeo se puede acceder a los glosarios y al resto de capítulos, he preferido insertarlos todos por si alguien no se aclara. No os los perdáis.

Primer capítulo



Glosario de la primera parte



Segundo capítulo



Glosario de la segunda parte



Tercer capítulo



Glosario de la tercera parte



Y, si os lanzáis, recordad: